jueves, 15 de septiembre de 2016
Al borde de la locura
No se en que momento se me ocurrio convertirme en la madre de tres pequeñas, fue la vida riendose de la tonta de 15 años que fui cuando iba por el mundo gritando que jamás seria madre y que tendria dinero para tirar por las calles. Si, me lo merezco, bueno, no yo, la tonta de 15 años.
Y ahora tengo tres pequeñas, la determinante de 4 años, la rebelde de 2 y la ternura de 10 meses... más mi esposo, que a veces cuenta como un cuarto hijo.
Y mis tardes pasaron de estar frente al televisor comiendo las delicias que preparaba mi madre a recoger juguetes, amamantar, medio comer y limpiar traseros hasta que el papá de las monstruitas llega a hacerla de relevo. Y es dificilmente maravilloso, algo que nunca pedi y que agradezco por vivir día a día.
Y si, he estado al borde de la locura, a diario, me atrevo a decir incluso que vivo ahí, que todas las mamás vivimos en esa linea. Ponemos nuestra casa de campaña y durante los primeros 18 años aproximadamente vivimos en ese borde donde a veces estamos un poco mas para allá que para acá pero que vale la pena cada maldito momento que pasamos ahí, que llegamos al final de esa locura y deseamos que el tiempo volviera atrás para repetirlo de nuevo... claro que eso no lo sé, sólo lo imagino y es lo que me ayuda a mantener la calma y seguir sobreviviendo cada traspié.
Y aqui, me vendré a desahogar de lo que me venga en gana porque toda mamá imperfecta necesita eso, asi que hasta la próxima vez.
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